AMMAN.- Al menos 136 personas murieron ayer y decenas resultaron heridas como consecuencia de la represión del Ejército sirio en varias ciudades para sofocar las protestas contra el presidente, Bashar al Assad, según el último balance del Observatorio Sirio de los Derechos del Hombre.

En la ciudad de Hama, al noroeste del país, los soldados arremetieron con tanques y carros de combate contra las personas que se manifestaban en las calles, y mataron al menos 95 personas.

La población siria se encuentra sitiada desde hace casi un mes debido a las crecientes protestas que piden el fin del régimen del presidente Al Assad.

La represión también se desató en Deir el Zor (en el este) y Herak (al sur) y el balance total de víctimas asciende a 136, según informó a la prensa el presidente de la Organización nacional de los derechos del hombre, Ammar Qourabi.

"La ciudad de Hama está siendo utilizada por la familia Assad para perpetrar masacres, pero nosotros diremos a ese tirano que cuanto más nos maten, más determinados estaremos para expulsarlo", dijo un activista.

La sangrienta represión desató ayer una catarata de condenas internacionales contra el gobierno de Damasco, que llegaron desde Italia, Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU, que hicieron oir sus denuncias.

Italia condenó el asalto militar sirio en Hama como "un horrible acto" de represión, a través del ministro del Exterior, Franco Frattini.

El Ministerio de Exteriores francés, destacó también la condena de Francia "con la más extrema firmeza ante la represión continuada de las autoridades sirias. Los políticos, militares y líderes de la seguridad en siria deberían saber, ahora más que nunca, que tendrán que responder por sus actos".

El agregado de prensa en la embajada de EEUU en Damasco, dijo a la cadena BBC que "hay una gran banda armada en Siria, cuyo nombre es el Ejército sirio, y que el ataque en Hama es el "último acto de una gran desesperación".

También el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, alertó sobre nuevas sanciones contra el régimen de Bashar al Assad. "Estoy profundamente conmovido por lo que está ocurriendo en Siria", dijo en un comunicado. En tanto, el ministro del Exterior británico, William Hague, exigió a Al Assad que cese el asalto contra los manifestantes en Hama.

La ciudad fue en 1982 escenario de la sangrienta represión por parte del padre de Assad, Hafiz, quien mató a entre 10.000 y 30.000 ciudadanos, según las fuentes, tras una revuelta sunníta contra la minoría alauíta a la que pertenece la familia presidencial.

Allí, las fuerzas de seguridad tomaron ayer posiciones alrededor de los hospitales para impedir que ingresen los heridos, según informó la agencia Europa Press. (DPA-Reuters)